Con la misma intención que en la noche del jueves, los padres de Gastón fueron sometidos a un extenso interrogatorio para cotejar los dichos de Ramón, la joven será citada por el fiscal para ampliar su declaración testimonial.
Esto obedece a que el jueves a la mañana Ramón había manifestado por primera vez que recordaba haber alzado el televisor la noche anterior al brutal asesinato del niño en Miramar.
Tal como se informó ampliamente, la única prueba sustancial e incriminatoria contra Ramón es su huella digital encontrada en ese electrodoméstico. El acusado de matar a Gastón el 21 de noviembre había dicho que jamás lo había tocado, pero en la declaración indagatoria del jueves dijo que sí, que lo había hecho.
Ante esa nueva circunstancia el fiscal Moure decidió repetir la declaración de las otras tres personas que estaban en la noche del cumpleaños de Gastón y que fue mencionada por Ramón como el momento en que agarró el televisor. Los padres de la víctima ya declararon y ahora falta que lo haga su novia. Existe una gran diferencia: los padres ya no apoyan tanto a Ramón como lo habían hecho apenas conocida su detención. En cambio Rocío sigue creyendo casi con fe devocional que su novio es inocente. Si en su encuentro con el fiscal sostiene sus dichos iniciales y no hace referencia al nuevo episodio ahora "recordado" por Ramón, la joven se transformaría en una pieza clave en la causa.
Respecto a la declaración de los padres, nada trascendió. Sí se conocía con anterioridad que ambos, tanto Carlos Bustamante como Verónica González, habían negado cualquier circunstancia en la que el televisor haya sido agarrado por otra persona que no fueran ellos. Por ahora no se sabe qué fue lo que dijeron el jueves a la noche, aunque el fiscal ya cuenta con esa información.
Un caso complejo
Para resolver el homicidio de Gastón Bustamante, la Justicia debe sortear varios obstáculos. Ayer el ministro de Seguridad provincial, Ricardo Casal, destacó la labor de Moure, y lo dijo porque conoce en profundidad la causa.
Se trata de una investigación compleja debido a que, para empezar, la escena del crimen fue accidentalmente contaminada por los familiares. Eso impidió que los peritos trabajaron solo sobre rastros firmes.
Por otra parte, los móviles posibles para el asesinato de un niño y la triple mecánica empleada por el homicida confunden mucho más a los investigadores. Mucho más si los indicios apuntan al entorno familiar de la víctima, ya que afectos, descreimiento y asombro llevan a que los testigos se vean involuntariamente afectados y condicionados.
Además de todo eso, los peritos no pudieron reconstruir el perfil genético del asesino, ya que en ninguno de los elementos secuestrados se hallo material periciable. Ni en la media con la que el niño fue estrangulado, ni en un martillo, ni en un monitor de computadora, ni en el televisor.
El fiscal Moure debió afrontar un hecho similar en Balcarce, aunque allí existió el elemento del ADN a su favor. Se trata del brutal asesinato de la joven Julieta Moschetto, quien el 21 de diciembre del año último recibió más de 20 puñaladas cuando se encontraba sola en su casa de calle 36 entre 19 y 21.
La joven había sido golpeada en la cabeza con un florero antes de los puntazos. Moure llevó adelante la investigación y, cuando aún no habían pasado 24 horas del homicidio, se detuvo a un albañil que era ex pareja de Julieta.
El fiscal decidió allanar la casa de ese hombre, Gastón Alegre, y secuestrar prendas de vestir manchadas de sangre. El estudio genético reveló que las manchas en las prendas de vestir del imputado eran de Julieta. En la actualidad se espera por el juicio oral contra Alegre, quien está acusado de "homicidio con alevosía".
La complejidad para esclarecer el crimen de Gastón radica en la falta de pruebas, aunque existan una gran cantidad de indicios que comprometen a Ramón. Pero el indicio no es prueba. También ayer una alta fuente judicial admitió ante LA CAPITAL que "por una huella digital es poco probable que un juez condene a prisión perpetua a una persona", haciendo referencia a la expectativa de pena contra el asesino de Gastón.
Por eso es que el fiscal necesita sumar elementos probatorios o directamente descartar a Ramón. Por lo pronto se tomará los 28 días que tiene para resolver el estado procesal del imputado y mientras tanto evacuará las citas, es decir, tratará de ver si la presunción de mendacidad (Ramón había asegurado no haber jamás tocado ese televisor y ahora se desdijo porque "recordó") se corrobora con los dichos de la familia de la víctima.
También ordenará las pericias psicológicas y psiquiátricas para definir el perfil de personalidad.
Por ahora no hay mucho más que eso.