Fue una semana de idas y vueltas, de rumores y confirmaciones. Lo concreto es que la ciudad de Mar del Plata quedó marginada de la posibilidad de recibir una nueva edición del superclásico del fútbol argentino por cuestiones relacionadas a la seguridad.
A pesar que el presidente del EMDER había salido al cruce de las versiones que alejaban el Boca – River del verano de esta ciudad, indicando que desde la Provincia se iban a disponer las medidas que se requieran para este espectáculo, la organización decidió optar por Mendoza.
A comienzos de semana se había confirmado que uno de los dos superclásicos se jugará en Chaco, a partir de las gestiones y el dinero extra aportado por el gobierno de Jorge Capitanich.
Una situación similar se habría dado con Mendoza. El electo gobernador Paco Pérez, de estrecha afinidad con la Presidenta, habría logrado torcer la balanza a favor del estadio Malvinas Argentinas por encima del Mundialista de Mar del Plata.
Cabe recordar que, el propio Albino Valentini, responsable de la empresa organizadora de los torneos de verano, había reconocido que “Mar del Plata está en tercer lugar de importancia para recibir el superclásico, detrás de Córdoba y Mendoza”.
Y advirtió que Mar del Plata corría el riesgo de quedarse este verano sin Boca – River, fundamentado en ciertas dudas con respecto a la seguridad que se podría brindar a este espectáculo, teniendo en cuenta que será el primer choque entre los clásicos rivales desde que River perdió la categoría.
Las fechas que se manejan para los dos partidos son el del 25 de enero (Chaco) y cuatro días más tarde en Mendoza.