Entre los primeros meses del 2012, la vecina localidad de Mar del Plata será sede de la 18º Conferencia Internacional de Girasol, en la que se analizará junto a especialistas de nuestro país y el exterior el futuro de esta oleaginosa que, de acuerdo a estudios recientes, podría ser utilizada para la producción de bioenergía, mientras que un alto porcentaje de los productores reclaman que el cultivo sea destinado a combatir el hambre en el mundo. Los investigadores del sector debatirán sobre éste y otros temas en nuestra ciudad, pero ya anticipan la polémica que se viene.
La actividad tendrá lugar entre el 27 de febrero y el 1º de marzo en un hotel céntrico de la ciudad, y contará con la organización de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir). A través de un comunicado, la entidad confirmó la realización del encuentro y adelantó algunos de los puntos de este debate internacional.
De acuerdo a los especialistas del sector, el girasol “está pasando por un muy buen momento”, y si bien se espera un incremento de la producción en Argentina y en los principales productores internacionales -como la Unión Europea y Rusia-, “la demanda mundial es tan alta que los precios continuarían altos” y, paralelamente, la tecnología en genética se sigue desarrollando.
En ese contexto, durante la 18º Conferencia Internacional de Girasol que se llevará a cabo el año próximo en Mar del Plata, los principales expertos de todo el mundo se reunirán para compartir las últimas novedades. El encuentro tendrá una duración de cuatro días: tres en reunión plenaria y uno en campo, que constará de recorridas por las parcelas experimentales de la Unidad Integrada Balcarce (Inta y Facultad de Ciencias Agrarias de Mar del Plata).
De acuerdo con la información proporcionada por la Asociación Argentina de Girasol, actualmente la Argentina es uno de los países que más aportes realiza en materia de conocimiento sobre este cultivo, especialmente en relación a la resistencia a herbicidas, enfermedades y en la búsqueda de la reducción de la brecha entre los rendimientos reales y los potenciales.
Uno de los más recientes estudios del sector corresponde al italiano Gian Paolo Vannozzi, del Instituto de Producción Vegetal de Udine, quien señaló que la demanda de aceite de girasol se incrementará a partir de la aplicación del corte del 10 por ciento en los combustibles que consumirá Europa de aquí al 2020.
Sin embargo, la tendencia muestra que la energía no sería el único destino de la oleaginosa. El investigador Alan Scott, ex representante de Australia en la Asociación Internacional del Girasol (ISA), sostuvo que utilizar el girasol para la energía “es como alimentar cerdos con frutillas”. “El aceite es demasiado bueno para ese uso. Quizá, sí, se debería posicionar el aceite de girasol reciclado para la energía, pero probablemente sea muy caro desarrollarlo para esta aplicación”, agregó.
Por su parte, Leonardo Velasco, del Instituto para la Agricultura Sustentable de Córdoba (España), coincidió: “No vemos posible a corto o medio plazo y a escala global que el aceite de girasol entre en los circuitos de producción de biocombustibles, donde son más adecuados otros aceites de menor coste de producción y de menor calidad para alimentación”.
El reclamo de destinar el alza en la cosecha de girasol a la generación de alimentos para combatir el hambre, la posibilidad de utilizar el cultivo para producir bioenergía y todo el debate en torno al futuro de esta oleaginosa, llegará a fines de febrero del 2012 a Mar del Plata con la presencia de reconocidos investigadores de nuestro país y el resto del mundo.