El obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, pidió a la fuerza policial que sean “instrumento de la sociedad, y en primer lugar de Dios, en el combate contra las transgresiones que dañan gravemente el tejido social y el bien común del pueblo”. “Reprimir el delito, preservar el orden público y la seguridad de los ciudadanos, lejos de ser acto de prepotencia de la fuerza y del poder, debe ser considerado como acto de responsabilidad y expresión de abnegación en aras del bien común”, subrayó. El prelado recordó que “el accionar de la fuerzas de seguridad deberá, sin duda, atenerse a los límites señalados por las leyes y reglamentaciones emanadas de los legítimos poderes de la República”, además de destacar que “se trata de una misión noble e imprescindible que se inscribe dentro del proyecto cristiano de instaurar una civilización del amor”. Monseñor Marino imploró del Señor “la abundancia de sus bendiciones sobre todos los que en distintos grados integran esta institución policial, autoridades y efectivos de la fuerza, y cuantos están asociados en esta noble misión. La sociedad expresa su reconocimiento por esta labor arriesgada y difícil. Y la Iglesia los bendice, al mismo tiempo que pide a Dios las gracias para que cada uno de ustedes honre la institución con el cumplimiento fiel de sus respectivos deberes”. “Tenemos un especial recuerdo por aquellos que entregaron sus vidas en cumplimiento del deber. No podemos olvidarlos. Que a ellos les llegue la misericordia de Dios y que sus familiares se sientan envueltos en su paz”, concluyó
El obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, pidió a la fuerza policial que sean “instrumento de la sociedad, y en primer lugar de Dios, en el combate contra las transgresiones que dañan gravemente el tejido social y el bien común del pueblo”. “Reprimir el delito, preservar el orden público y la seguridad de los ciudadanos, lejos de ser acto de prepotencia de la fuerza y del poder, debe ser considerado como acto de responsabilidad y expresión de abnegación en aras del bien común”, subrayó. El prelado recordó que “el accionar de la fuerzas de seguridad deberá, sin duda, atenerse a los límites señalados por las leyes y reglamentaciones emanadas de los legítimos poderes de la República”, además de destacar que “se trata de una misión noble e imprescindible que se inscribe dentro del proyecto cristiano de instaurar una civilización del amor”. Monseñor Marino imploró del Señor “la abundancia de sus bendiciones sobre todos los que en distintos grados integran esta institución policial, autoridades y efectivos de la fuerza, y cuantos están asociados en esta noble misión. La sociedad expresa su reconocimiento por esta labor arriesgada y difícil. Y la Iglesia los bendice, al mismo tiempo que pide a Dios las gracias para que cada uno de ustedes honre la institución con el cumplimiento fiel de sus respectivos deberes”. “Tenemos un especial recuerdo por aquellos que entregaron sus vidas en cumplimiento del deber. No podemos olvidarlos. Que a ellos les llegue la misericordia de Dios y que sus familiares se sientan envueltos en su paz”, concluyó
El obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, pidió a la fuerza policial que sean “instrumento de la sociedad, y en primer lugar de Dios, en el combate contra las transgresiones que dañan gravemente el tejido social y el bien común del pueblo”. “Reprimir el delito, preservar el orden público y la seguridad de los ciudadanos, lejos de ser acto de prepotencia de la fuerza y del poder, debe ser considerado como acto de responsabilidad y expresión de abnegación en aras del bien común”, subrayó. El prelado recordó que “el accionar de la fuerzas de seguridad deberá, sin duda, atenerse a los límites señalados por las leyes y reglamentaciones emanadas de los legítimos poderes de la República”, además de destacar que “se trata de una misión noble e imprescindible que se inscribe dentro del proyecto cristiano de instaurar una civilización del amor”. Monseñor Marino imploró del Señor “la abundancia de sus bendiciones sobre todos los que en distintos grados integran esta institución policial, autoridades y efectivos de la fuerza, y cuantos están asociados en esta noble misión. La sociedad expresa su reconocimiento por esta labor arriesgada y difícil. Y la Iglesia los bendice, al mismo tiempo que pide a Dios las gracias para que cada uno de ustedes honre la institución con el cumplimiento fiel de sus respectivos deberes”. “Tenemos un especial recuerdo por aquellos que entregaron sus vidas en cumplimiento del deber. No podemos olvidarlos. Que a ellos les llegue la misericordia de Dios y que sus familiares se sientan envueltos en su paz”, concluyó
l obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, pidió a la fuerza policial que sean “instrumento de la sociedad, y en primer lugar de Dios, en el combate contra las transgresiones que dañan gravemente el tejido social y el bien común del pueblo”. “Reprimir el delito, preservar el orden público y la seguridad de los ciudadanos, lejos de ser acto de prepotencia de la fuerza y del poder, debe ser considerado como acto de responsabilidad y expresión de abnegación en aras del bien común”, subrayó. El prelado recordó que “el accionar de la fuerzas de seguridad deberá, sin duda, atenerse a los límites señalados por las leyes y reglamentaciones emanadas de los legítimos poderes de la República”, además de destacar que “se trata de una misión noble e imprescindible que se inscribe dentro del proyecto cristiano de instaurar una civilización del amor”. Monseñor Marino imploró del Señor “la abundancia de sus bendiciones sobre todos los que en distintos grados integran esta institución policial, autoridades y efectivos de la fuerza, y cuantos están asociados en esta noble misión. La sociedad expresa su reconocimiento por esta labor arriesgada y difícil. Y la Iglesia los bendice, al mismo tiempo que pide a Dios las gracias para que cada uno de ustedes honre la institución con el cumplimiento fiel de sus respectivos deberes”. “Tenemos un especial recuerdo por aquellos que entregaron sus vidas en cumplimiento del deber. No podemos olvidarlos. Que a ellos les llegue la misericordia de Dios y que sus familiares se sientan envueltos en su paz”, concluyó