En estos días se conmocionó el espectro político ante la suspensión de las internas abiertas decretada por el juez de Garantías de La Plata Cesar Melazo en virtud de un recurso de amparo interpuesto por el ex gobernador y actual candidato a presidente Eduardo Duhalde.
Alegaba la Unión Popular su propia torpeza al no haber presentado listas en casi 60 municipalidades bonaerenses, como también lo hizo el Intendente de Pinamar, Blas Altieri, e invocaba, razonablemente, la improvisación del centro de cómputos de la Junta Electoral de la Provincia.
Ante esta situación, pudo comprobarse la profunda preocupación del gobernadorDaniel Scioli, quién creía, equivocadamente, que esta cuestión le podía ser enrostrada al Poder Ejecutivo.
El fiscal de Estado, Ricardo Szelagowski, como el recordado Casildo Herreras, “se borró” cuando las actuaciones le llegaron, vía consulta, al asesor general de Gobierno, que puso claridad en el tema y señaló que se trataba de un problema de la Junta Electoral. “El Ejecutivo nada tiene que hacer en este entuerto”, era la idea. Los miembros de la Justicia Electoral tuvieron reservados encuentros y se dieron cuenta, tardíamente, de que habían equivocado el camino. Esto es plantear un conflicto institucional, como lo habían hecho reiteradas veces con éxito sin par.
En su rueda habitual de café en un reconocido reducto de calle 49 entre 7 y 8, un miembro de la Junta Electoral se ufanaba entre algunos amigos (entre ellos un ex diputado nacional, un ex concejal platense y otros contertulios) haberse opuesto opuesto a semejante dislate jurisdiccional y a la torpeza del jefe de centro de cómputos y del secretario electoral, Guillermo Aristia.
Lo cierto es que, hace muy poco, se reunió la ahora ex máxima autoridad electoral provincial (dicho esto en el sentido de que ahora en más las elecciones las supervisarán los jueces de primera instancia de cualquier fuero), resolvieron bajarse del pedestal, hacer lugar a las demandas del “Negro” y oficializar sus listas. Como lo hicieran en definitiva al habilitar las de Pinamar, que también habían sido presentadas en forma extemporánea.
Lo cierto es que, aún así, quedaron algunos heridos. Por estas tardes se escuchaba a un reconocido diputado provincial (simpatizante de Boca para más datos) que decía: “Pensar que yo fui por derecha para ver qué es lo que pasaba…”.
Cuando algunas agencias de noticias y medios de difusión locales hablaron de la eventual “extorsión“ a la que estaba sometido el Tribunal Electoral, todos negaron cualquier tipo de pacto en tal sentido.
Hoy, la Junta Electoral respetó un pacto de silencio (la “ommertá” para los sicilianos) y mandó a oficializar las listas de “Negro”. Barrieron la tierra bajo la alfombra y se fueron a dormir tranquilos.
Así, se escuchó a algunos representantes de partidos políticos habituados al maltrato personal por parte de funcionarios de la Junta que, al salir de las oficinas del primer piso de calle 8, se preparaban para ver cuáles de sus listas habían quedado en el camino para hacer idéntico reclamo, entre ellos Raúl Castells que volvía de su Santa Fe natal preparando una segura huelga de hambre en La Legislatura.
Por el lado de UDeSo, Ricardo Alfonsín recordaba que, con motivo de las internas abiertas del 2003, realizó algunos reclamos similares ante la Junta Electoral, y se le rechazó mucho de lo requerido en aquel entonces. Por eso se preguntaba cómo había cambiado el criterio si, de hecho, “son los mismos miembros y el nuevo es radical de origen”.
“Muy simple –le dijeron-. Sólo basta ver quién maneja ‘la chopera’”. Mientras esto sucedía, unos 30 empleados nuevos designados por el gobernador Daniel Scioli para asegurar la contemplación del organismo electoral hacían cola para finiquitar sus trámites y empezar a trabajar en el organismo.
De hecho, se aseguraba no tener un nuevo reto del gobierno nacional mientrasFlorencio Randazzo acudía a los medios, ahora, asegurando que las internas se hacían sí o sí. No hubo pacto, pero se está cumpliendo.