Ahora se los llama homeless, pero cuando El nació, eran crotos. Su madre tuvo siete hijos. Solo tres sobrevivieron a la miseria itinerante de los pobres en la década del 40. A los nueve años salió a vagar por el mundo. No tenia una casa. Su madre le dijo “solo pude hacerte dos regalos, te di la vida y la libertad de vivirla”. Escucho por ahí que Perón daba trabajo y se vino desde Ushuaia a Buenos Aires. En Constitución le pregunto a un diariero (después de bajarse de un tren en el que había sido polizón) “Donde encuentro a Perón?”. El diariero le explico donde quedaba la Casa Rosada, pero después de mirar los titulares de los diarios le dijo que al dia siguiente Perón estaría en La Plata. Le pago un sandwiche una bebida y un pasaje. Esa noche durmió afuera de la Catedral, esperando el tedeum donde se proponia abordar al Presidente. Evadió la custodia policial y se acerco al convertible donde el General viajaba con Eva. Le dijo “donde esta el trabajo?”. Eva le respondió que era la primera vez que le pedían trabajo y no limosna. Al dia siguiente, lo recibió en su despacho y le consiguió a su madre y a los hermanos que le quedaban un laburo de portera en una escuela de Tandil. Unos meses mas tarde salió a vagar de nuevo. Robo unas botellas y fue a
parar a un reformatorio. Fue allí que a los 14 años, un jesuita llamado Simon, le enseño a leer. Se leyó todo. Conrad Melville, la Divina Comedia, los autores clásicos, Shakespeare, los griegos. El jesuita nunca le dejo leer la Bilbia. “No estas preparado para esto. Te va a matar el odio que sentís y es lo único que tenés”… le dijo.Un dia le anuncio que “era el momento de que se fugara”, fue a parar a la Costa. Ya rasgaba la viola. Otro vagabundo, mucho mayor que se encontró a orillas del Oceano lo llamaba “Principe”. El le pregunto por que. El linyera le dijo “todos somos hijos del padre y hermanos” mientras le señalaba las estrellas”, el tipo también se llamaba Simon... Asi, con eso vivido, escribió su canción de cuna, que hoy se canta en decenas de idiomas.
Tuvo un par de Nombres El Indio Gasparino, Facundo Cabral. En el marco de una inverosímil emboscada lo acribillaron en Guatemala durante una gira. Tal vez sea el único poeta que haya vivido una vida tan intensa y minimalista. Fue un hombre solitario y sentencioso, cargado de una extraña sabiduría. Se lo va a extrañar, como a los amigos que se van…los vagabundos, dice una leyenda, no mueren, simplemente siguen su viaje de incierto destino.