Un filósofo alemán solía señalar que la historia se da una vez como tragedia y otra como farsa. Otro filosofo, también alemán (Alemania tiene inviernos largo que invitan a la reflexión) sostenía que el tiempo no es lineal y que es el eterno retorno de lo mismo.
La Costa miramarense, enancada en sangre y violencia parece confirmar el tema de ambos. Por un lado Maximiliano, el autor sindicado por el crimen de Emiliano Isaia (al menos el autor de las puñaladas) portaría es mismo apellido que uno de los condenados por el caso Natalia… Pablo, aun sin apellido a estas horas seria un cómplice del horroroso crimen.
Pero no es cuestión de detenerse en anécdotas. Es grave que no hayamos aprendido. Es grave que la situación en la Costa no difiera demasiado de los aciagos tiempos en que perdió la vida Naty…
Que es lo que ocurre? En primer lugar no han variado mucho la forma de funcionamiento de los boliches. Hay alcohol, hay drogas, hay violencia. Por otra parte no cambiaron sustancialmente las actitudes sociales de un grupo de gente que participa de algo que debería ser un sano esparcimiento y se convierte en una trampa mortal. Hay quien va armado. Hay quienes promueven peleas.
Pero sobre todo no hay una diferencia importante en cuanto a la actitud del Estado, principal responsable de la seguridad y la paz para cada uno de los ciudadanos.
Así las tres patas de la historia, como con la rubia del tango hacen que la cosa vuelva a repetirse. No cambio la actitud de los bolicheros, de los concurrentes ni del Estado.
Los cambios culturales son lentos. Tardara la sociedad en aprender a convivir. Los bolicheros se demoraran en comprender que la ganancia no puede ser el motor único de su negocio. ¿Y el Estado? En todos sus niveles, desde el ultimo inspector de Inspección hasta el Intendente y desde el policía raso al Comisario Mayor, deberán replantearse urgentemente esto para que Nunca Mas. Seguramente mañana todos, los bolicheros, la sociedad y el Estado traten de hacerse los osos o mirar para otro lado o llorar lagrimas de cocodrilo. Emiliano tenía flamantes 23 años. NO tuvo más…
Todos y cada uno, debemos participar urgentemente en dar una respuesta a un problema que nos afecta desde hace mucho y que puebla de sangre los fines de semana, cada semana, al Hospital Municipal. De eso se trata