“Ciro y Los Persas”, así el nombre de su nueva banda, tocaron ante más de 1500 personas que llenaron desde muy temprano el boliche de Constitución 5780 y no dejaron de pedir “que se vuelvan a juntar” Los Piojos.
Más allá de los cantitos, el público pasó las horas sin demasiado bullicio ni alboroto, hasta que cerca de las 22, acompañado por Juan Gigena Abalos (guitarras, bajo en 9, coros), Juanjo Gaspari (guitarras, coros, percusión), Broder Bastos (bajo, percusión, guitarra en 9, coros), Lulo Isod (ex Virus en batería, percusión) y Diego Mano (pianos, hammond, teclados, coros), Andrés Ciro pisó el escenario y con los primeros acordes de “Antes y después” (primer corte de “Espejos”), el pogo estalló. A tal punto, que una decena de jovencitas –y no tanto-tuvieron que ser “rescatadas” entre la multitud por la gente de seguridad.
Esta situación hizo que las primeras palabras de Ciro para con el público marplatense fueran “no empujen para adelante que estamos todos cerquita”.
“Esquina libertad” de Los Piojos dio paso al estreno de un nuevo cover en honor “al más grande guitarrista”, Pappo. “Que sea rock” sonó con furia e invitó al público a homenajear al recordado “Carpo” Napolitano.
“Vas a bailar” fue el segundo tema del primer disco de la banda que se escuchó en la noche y que permitió a Ciro, entre sus estrofas, saludas a los presentes con un “¿cómo les va? Después de tanto tiempo estoy de nuevo”.
El grupo nacido en El Palomar volvió a decir presente a través de “Amor de perros”, a la cual siguió un tema “que podrán bajar gratis de nuestra página, que no entró en este disco y no sé si entrará en el próximo” llamado “Similar”.
Por si alguien tenía dudas de que el show no sería más que la vida artística de Ciro a través de su banda del pasado y la de su presente, “Ruleta” y “Tan solo” se llevaron uno de los coros más grandes de la noche.
La nueva “Banda de Garaje” acompañó al primer intervalo del show, en el cual Juan Ábalos rindió honores a su apellido con una “chacarera-rock”.
Con look de orquesta (todos de frac gris), los músicos retornaron al escenario y tras breve jazz, llegó el turno del “Blues de la ventana”, para el cual Ciro apareció con un frac violeta.
“Cancheros”, “Rockabilly para siempre”, “Pistolas”, “Servidor”, “Insisto”, “Pacífico”, “Chu chu” y “Babilonia” se sucedieron en una especie de ida y vuelta entre Los Piojos y Los Persas, que se repitió hasta el final del recital, intercalando temas como “Farolito”, “El balneario de los doctores crotos” y “Paso a paso” para cerrar con “Noche de hoy” y “Trapos”.
Después de poco más de dos horas y una larga lista de temas, Ciro logró conformar en la misma medida a los nostálgicos piojosos como la los que, más allá de las bandas, lo siguen fielmente.