Apagar el fuego con nafta solamente se le ocurre a un loco… es algo que el saber popular no olvida. Sin embargo la OTAN (Organización del Atlántico Norte) no descansa en su tarea global de mostrarse como “Los señores de la Guerra”.Arguyendo una “guerra civil” que jamás pudieron probar con imágenes a pesar de que pagaron largas campañas televisivas, bombardean Libia. En Irak utilizaron el falso argumento de las “armas químicas”, en Afganistán ser “el refugio de Al quaeda”, en Irán ya hablan de “el peligro nuclear”… Para la comprensión de los pueblos la mentira tiene patas cortas. Nadie en su sano juicio podría considerar valido que (aun existiendo oposición interna, manifestaciones y hasta muertos) la coalición manejada por Estados Unidos y secundada por Inglaterra, Francia, Canadá y otros países genuflexos o cómplices tenga alguna razón valida para actuar como actúa. Es como si, salvadas las distancias, en la crisis del 2011, donde hubo 35 muertos en Argentina por los disturbios, hubieran decidido atacar Córdoba, Buenos Aires y Mar del Plata, sosteniendo que “De la Rua es un imbécil”… Ahora sus voceros enuncian una presunta “locura” del líder libio Muhamar Kadaffi, como cobertura a este nuevo crimen en contra del Derecho Internacional la autodeterminación de los pueblos y las soberanías nacionales, que practican casi impunemente. Es cierto que países como China, Rusia, Venezuela o Brasil se opusieron al delirio neocolonial de estos barbaros. Pero la brutalidad de la fuerza pudo mas. En nombre del pueblo libio, arrojan misiles y bombas mientras deciden si además invadirán parte de Libia, todo mencionando que lo hacen para “liberar al pueblo libio de la dictadura del régimen”… Curioso “argumento” para un grupo de mafiosos que, como la OTAN jamás se plantearon la existencia de las Dictaduras latinoamericanas como una causal para lanzar siquiera un comunicado hipócrita de condena… Acaso en Estados Unidos propuso intervenir en Chile mientras sus sicarios locales impulsaban el golpe contra Salvador Allende y el bombardeo de La Moneda? Tal vez en algún momento pensaron intervenir contra Videla por el genocidio cometido en Argentina? Por el contrario sostuvieron y alentaron a todascada una de las dictaduras del mundo adictas a su poder como gendarmes de un imperio financiero que hace del mundo su patio trasero. Hoy es Libia, mañana será Venezuela, Brasil, Argentina o cualquier otro espacio en el cual sospechen que pueden obtener alguna ganancia, económica o geopolíticamente hablando… Es que para esos vándalos la guerra es un buen negocio. Además cuentan con pueblos lo suficientemente imbecilizados como para aceptarlo y con una prensa venal que justifica invertir la vida de jóvenes estadounidenses, franceses o canadienses en otoñales aventuras del gran capital… Una verdadera vergüenza a dos mil quinientos años de que Platón, en su libro La Republica, rebatiera el falso argumento de que “el mas fuerte siempre detenta la razón” y definiera eso de la Justicia, algo que la gente viene heredando generación tras generación… Jamás el uso ilegitimo de la fuerza en contra de los pueblos, mas aun si estos son pobres y no beligerantes a nivel internacional será aceptado por los justos de la tierra. El ataque a Libia es la continuidad de un poder maléfico, el de la lógica del capitalismo salvaje que no puede ser disimulado ni siquiera tras el color de piel del actual Presidente de los Estados Unidos. Es bochornoso que un descendiente de esclavos libertos en lugar de actuar como Martin Luther King, lo haga como George Bush, pero así es…
Mientras tanto los grandes manejadores de la comunicación mundial, aliados al capital que los maneja ni siquiera se atreven a caracterizar a la llamada “Operación Odisea” como una acción racional del “mundo libre”… Odiseo, el personaje de la obra homérica, paradojalmente, deseaba volver a su tierra natal Itaca. Eso rescato siempre la tradición Occidental, aunque ahora, los “señores de la guerra” estén empeñados en destruir Troya, no por una mujer, sino por un montón de sucios billetes ensangrentados. Un botín de miserables para una insensata políticamanejada por genocidas mundiales.