05/01/2011
Crimen y Castigo dijo alguna vez Dostoievsky en una transitada novela rusa. De eso se trata. en Democracia el castigo ante un crimen tiene el aspecto del Juicio legal y de la condena que corresponda. Miramar ha sido testigo horrorizado del asesinato de un turista, platense y fotógrafo el 31 de diciembre. No es frecuente en nuestra ciudad, apenas tres victimas de asesinato en el marco de asaltos han ocurrido en las ultimas dos décadas. Pero no es cuestión de acostumbrarse. Con eficiencia y celeridad, las investigaciones de la Fiscalía local a cargo del Dr. Moure y la actuación de la Policía Comunal y la DDI permitieron la identificación y detención de los autores del detestable hecho. Pero no termina allí la cuestión. En todo pueblo chico somos pocos y nos conocemos mucho. Sabemos que no hay mas de dos docenas de delincuentes que residan permanentemente en la ciudad, salvo cuando pasan sus 2vacaciones " en la cárcel de Batan. También somos una ciudad donde los sectores carenciados y marginados gozan de toda la protección y asistencia que la Sociedad y el Estado les otorgan. Viviendas, subsidios y planes se suman a la salud y la educación gratuitas para apoyar a quienes lo necesitan. Se busca incluir e igualar las posibilidades de los mas pobres de integrarse plenamente a la Sociedad, como ciudadanos de bien. ¿Que es lo que sucede cuando esto no ocurre? Siempre ante hechos sangrientos surgen voces extremistas pidiendo penas de muerte, tormentos, el retorno de "poderes fuertes", dictaduras y torturas para los autores o presuntos autores de los asesinatos... Son las mismas voces que hipócritamente condenan a los defensores de los derechos humanos, desde lugares cercanos a las últimas dictaduras, al Opus Dei o a otras usinas reaccionarias. Pero la pregunta es otra ¿Como debe una sociedad defensora de la Ley, la Democracia, la Justicia y los Derechos Humanos reaccionar ante estas cosas que ocurren? Es sencillo, que la Sociedad a través del Estado le de todo lo posible y mas a los que menos tienen es justo. Pero si la devolución de algunos individuos es la violencia y el crimen, entonces la Sociedad también debe castigar a esos elementos asóciales. No hablo de otra cosa de que el primer derecho humano a defender el la misma vida humana. Y si un o unos miserables privan de su vida a un ciudadano, debe tronar el escarmiento social. Sin linchamientos ni "Justicia por mano propia" no hacen falta justicieros clandestinos, pelotones de la muerte o cosas por el estilo. El mismo poder político tiene todas las condiciones, los elementos y los resortes para canalizar el repudio social ante los criminales. Que se encarguen el Ejecutivo y el Legislativo, para eso están. Que todos los beneficios que la contribución ciudadana a través de sus impuestos les hace llegar, a través de la gestión estatal a los familiares de criminales, se pierdan. De eso se trata. Si tenían otorgada una vivienda social o usurpaban con la tolerancia publica una casa, que sean desalojados de la misma a la brevedad. Si contaban con planes de asistencia social, de alimentos, subsidios o cualquier otro beneficio (tarifa social de la Luz eléctrica, o garrafas gratis, poco importa) que no cuenten mas con eso. Es claro que si no existe la voluntad de integrarse al Nosotros, están fuera. Entonces que salgan de este territorio o queden librados a su suerte. La sociedad hace un esfuerzo grande y no es merecedor un criminal o su familia de seguir recibiendo apoyo para luego devolverlo con semejantes crueldades... Se que suena duro, pero la Democracia también, dentro de la Ley puede poner limites. Y si los padres los hermanos, las familias son incapaces de hacerlo, el Estado y el Poder Político pueden coadyuvar a que se instale la idea de que todos somos solidarios dentro de un marco de valores básico, que en la medida que no sea respetado, deja fuera a los lumpenes que lo ignoren. Obvio es que no solamente hay lumpenes entre los pobres, también entre los ricos que roban evaden impuestos o medran con la cosa publica. A unos y a otros debe caberles el reproche judicial correspondiente pero además el repudio societal que se merecen. De eso se trata, no es tan difícil.
Columnista:
Fuente: Alberto Pensotti