Uno de los temas en estos días es el "NO" que vecinos ponen de manifiesto, a través de petitorios y marchas, ante la construcción de Cabañas en el "Parador Frontera Sur". Antes que nada cabe señalar que, seguramente la inmensa mayoría, si no todos, estamos convencidos de que el Vivero fue, es y debe seguir siendo propiedad comunal. El Vivero no puede ser vendido. Bastantes años pasaron hasta el el municipio (hace dos) logro la titularidad de esas tierras originalmente forestadas por el Ministerio de Asuntos Agrarios. También es cierto que Miramar es "hija de las excepciones". Excepciones que en los sesenta llevaron a la edificación irracional de la Costanera con edificios altos que terminaron incluso poniendo en riesgo la misma existencia de sol en las playas céntricas, algo inadmisible para cualquiera. Conservar en forma sustentable el Vivero es un objetivo estratégico del Estado, mas allá de los Gobiernos que vayan ocupando el sillón del Tercer Piso. Porque solamente el Estado puede llevar adelante la política necesaria. Defender en serio al Vivero no es "dejarlo librado a la naturaleza". Si no hubiéramos puesto en el un destacamento de Bomberos, posiblemente ya no existiría. También esta el tema de los servicios. Los turistas aman la "naturaleza indómita" pero a la vez quieren baños limpios, un lugar donde tomar café, comer, hacer asados y tener funcionando su Blackberry o contar con señal de wi fi. No es una mania argentina ocurre en todo el mundo. Es necesario entonces combinar la existencia del Vivero con la sustentabilidad a futuro y con los servicios que la modernidad exige. Pongo un ejemplo concreto. Uno de los puntos de mayor atracción es el llamado "Bosque Energético". De ese bosque, originado en un almacigo no transplantado de pinos, hubo un incendio que lo redujo a la mitad. Luego es observable que la competencia entre los mismos árboles que lo conforman, provoca que muchos se sequen, amenazando la existencia del conjunto... Hoy, si tuviéramos una actitud a largo plazo estaríamos sembrando un par de hectáreas con n almacigo similar para que el "Bosque Energético" lo hereden, como valor turístico, nuestros nietos. No es un delirio. Es lo que Europa hace permanentemente y por eso podemos ver la "casa natal de Mozart o las ruinas de la Alhambra", porque reconstruyen permanentemente aquello que ha estragado el tiempo o las guerras... Decir que "no hay que hacer nada en el Vivero, nada de nada" es una posición reaccionaria que no conduce a buen fin. Ni desde el punto de vista turístico, ni desde la pervivencia del propio Vivero. El verdadero peligro son las excepciones y la falta de planificación global. Se habla de las cabañas de Frontera Sur y es cierto que no se tuvo en cuenta nada de lo planteado en estas líneas. No hablo de cuestiones legales o ilegales, para eso esta la Justicia. No hablo de cosas de política partidaria, para eso esta el Concejo Deliberante. Hablo de la imprescindible planificación de lo que vamos a hacer año tras año, durante muchos años para conservar, mejorar y hacer crecer ese espacio vital para nuestro patrimonio, nuestra oferta turística y nuestros propios afectos... Y de esa sencilla reflexión surge una inevitable conclusión: "Así NO". Solamente elaborando con el consenso y la transparencia necesarios, con la utilización de todos los elementos técnicos, el mejor capital intelectual y la participación de todos, podemos lograr el objetivo que Miramar exige. Hay todo tipo de herramientas, las consultas populares, las audiencias publicas, las convocatorias a todos los sectores representativos, a los profesionales ... todo esta dentro del marco maravilloso de la Democracia. Hay que utilizarlo y definir cabalmente un Plan Sustentable de Desarrollo y Utilización del Vivero Municipal Florentino Ameghino. Ese plan deberá ser de obligatorio cumplimiento para los sucesivos gobiernos y, por supuesto, deberá tener en cuenta los recursos económicos imprescindibles para su puesta en marcha concreta. Sin dinero no recuperaremos los radales del Vivero,no resembraremos, no tendremos caminos antifuego, no haremos nada o casi nada para salvar al Vivero de la destrucción o autodestrucción. Por eso me parece que el "NO a las cabañas" es un punto de inflexión importantísimo para poner en marcha el debate serio y profundo de que es lo que vamos a hacer de ahora en mas. De lo contrario, cuando las excepciones campeen, las protestas proliferen y las discusiones se tornen eternas, veremos seguramente con dolor, lo que ocurre cada día: El Vivero esta en riesgo y si no hacemos nada llegara el momento en que, directamente, dejara de existir como tal.