22/10/2010
Los restos del asesinado estudiante Ferreyra, baleado en una reyerta sindical, reposan en el cementerio de Avellaneda. La Fiscal interviniente en la investigación de su muerte, aparto a la Policia Federal de la instrucción del caso y cito a declarar a los testigos del hecho. Curiosamente, los militantes del Partido Obrero, presuntamente compañeros de la victima, se negaron a hacerlo "hasta que reincorporen a los trabajadores". Mientras, el mismo PO, convocaba a una marcha en Plaza de Mayo "en contra de la impunidad". Curiosa concepción política aquella que negocia la sangre derramada, brindando amparo a los presuntos culpables. ¿O es que ideológicamente niegan el valor de la Justicia? Quizás porque, acostumbrados a la ilegalidad, que cotidianamente hacen, de cortes de rutas y vías, no les convence esto de que todos estén sometidos a la Ley en un Estado de Derecho. Tal vez porque en realidad, como agrupación política minoritaria, sus dirigentes están satisfechos de tener un cadáver para ostentar como "bandera política"... Entretanto, el Ministerio de Trabajo cito a las partes en conflicto, la Unión Ferroviaria y los delegados de los trabajadores tercerizados. Seguramente, estos últimos, lograran algunas de sus reivindicaciones y tal vez hasta los incorporen a la planta permanente... ¿Valía la pena pagar el precio de una vida? Seguramente no. Pero a muchos de los que hacen politiquería en estos tiempos, buscando permanentemente situaciones de tensión o violencia para lograr una presencia que las urnas le niegan y los medios les conceden demasiado, eso no sea disfuncional a su accionar de secta. También seria momento como para que el movimiento estudiantil se replantee sus métodos de lucha. NO es cuestión de que mueran estudiantes para lograr conquistas sindicales obreras de sector. El Cordobazo en 1969, unió a miles de universitarios y obreros en contra de una dictadura, la de Ongania, y tuvo éxito, aporto, en buena medida, al retorno del sistema democrático en la Argentina. Impulsar hoy actos violentos solamente engendrara mas violencia. La violencia, por ahora verbal, que los reaccionarios y las minorías buscan para levantar luego la bandera de un "caos" que debería, en su perversa concepción, llamar a un "orden" encarnado en el stablishment y (¿Por que no?) en algún "hombre fuerte", presunto "salvador de la Patria". La historia vuelve a repetirse, esta vez como una caricatura cruel y sarcástica de lo que alguna vez pretendió aportar a un futuro mejor... Mientras el nombre de Ferreyra se ira perdiendo en el recuerdo como los de Bello, Cabral, Cabezas o Fuentealba.
Columnista:
Fuente: Alberto Pensotti